Asociación de Mujeres Saharauis en España

 
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Las mujeres saharauis y el conflicto PDF Imprimir E-mail

Ponencia desarrollada durante las sesiones del III FSMM ( Foro Social Mundial de las Migraciones)


Hace algo más de ocho años, el primer Foro Social Mundial se celebraba en Sao Paolo (Brasil). Su nacimiento bajo la filosofía de ser, como anuncia su carta de principios, “ un espacio abierto de encuentro para: intensificar la reflexión, realizar un debate democrático de ideas, elaborar propuestas, establecer un libre intercambio de experiencias y articular acciones eficaces por parte de las entidades y los movimientos de la sociedad civil que se opongan al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital.” dio como génesis la creación de Foros Mundiales temáticos como en el que hoy nos encontramos.

 

El Foro Social Mundial sobre Migraciones se ha consolidado en ésta, su tercera edición, como un lugar de encuentro entre las organizaciones sociales y civiles que desean dar una alternativa a un mundo globalizado por las Corporaciones y sus intereses y las consecuencias  que sobre las personas y la Tierra implica la imposición de un mundo sin prioridad en los valores humanos, sino en los económicos acumulados en manos de muy pocas personas.

 

Para iniciar mi conferencia querría definir que existen en principio dos clases de migraciones: las voluntarias y las forzosas. Las primeras las defendemos por legitimas. Por el derecho que tenemos como seres humanos libres a transitar con libertad y a establecernos donde consideremos que deseamos desarrollar nuestro proyecto vital. Desafortunadamente, como saharaui, mi exposición atiende a las migraciones del segundo grupo: migraciones  forzosas, ya que más de la mitad de mis conciudadanas y conciudadanos fueron obligados a huir de su propia tierra a raíz de la tristemente célebre “Marcha Verde”. Ésta supuso el estallido  de una guerra impuesta al pacífico pueblo saharaui, cuyas consecuencias seguimos sufriendo hasta hoy, no solamente l@s saharauis, sino también el hermano pueblo marroquí y toda la región del Magreb y hasta el sur de Europa.

 

Las mujeres en mi país, el Sáhara Occidental,   han sido y siguen siendo  protagonistas directas de la lucha de nuestro pueblo por su libertad  e independencia nacionales.  Mujeres que han podido romper con los estereotipos sobre las mujeres árabes y musulmanas, gracias a las raíces beduinas y nómadas de la sociedad saharaui en donde se respeta y se considera el papel que desempeñan en la sociedad.


Si bien en el Sáhara Occidental es  la etapa de colonización española en la que se comienza a marcar una línea clara de retroceso en el estatus de la mujer saharaui, ya que la llegada del colonialismo fomenta la sedentarización y el éxodo rural que reduce el papel de la mujer saharaui al ámbito del hogar sin tener derecho ni al trabajo remunerado ni a la formación; es la etapa de la guerra y ocupación por la fuerza  de Marruecos, la que marca las migraciones masivas de hombres y mujeres saharauis.

 

A finales de los años 60 y principio de los 70, la gran  mayoría de los países africanos colonizados logran su independencia. Sin embargo, el pueblo del Sáhara Occidental seguía luchando por sus legítimos derechos de libertad e independencia.
 
Como aglutinador de esos deseos de vivir en paz y libertad del pueblo saharaui nace en 1973 el Frente POLISARIO y su organización de mujeres, la Unión Nacional de Mujeres Saharauis.

 

Es a partir de entonces: en los años setenta, cuando tras la salida de España del Sáhara Occidental,  pasamos de ser un pueblo colonizado, a convertirnos en un pueblo ocupado y obligado a la migración.

 

A pesar del Dictamen del Tribunal Internacional de la Haya en el año 1975, Marruecos organiza la “Marcha Verde” y se produce el tristemente conocido “Acuerdo tripartido de Madrid”, entre España, Marruecos y Mauritania que desemboca en la ocupación de tropas marroquíes y mauritanas del Sáhara Occidental.
Los bombardeos de la aviación marroquí con fósforo blanco y napalm provocan el éxodo de la población que abandona las ciudades y se refugia en el desierto de Argelia.


Como saharauis y como mujeres, tenemos la obligación moral de denunciar que en todo conflicto armado las personas que son desplazas de manera forzada, al no poder gozar de la protección de su gobierno, son muy vulnerables a sufrir violencia en todas sus formas y  a que no sean respetados sus derechos. En estas circunstancias son las mujeres y las niñas las personas más vulnerables a que se produzcan abusos contra sus derechos humanos.

 

En las migraciones forzosas, por motivos de conflicto bélico, los campamentos de personas refugiadas se suelen convertir frecuentemente en espacios hostiles para los seres humanos y con especial crueldad para las mujeres. Las estructuras sociales se han alterado, se producen dispersiones de las familias en la huida y por tanto se dan situaciones de abuso debido al vacío de poder que se produce y por ende, la falta de protección y el uso de la fuerza que se traduce en todo tipo de violencia. Paradójicamente, en el caso de los Campamentos de Refugiadas/os del Sáhara, lo más hostil son las extremas condiciones climatológicas y geológicas del desierto. En los Campamentos se produce una cierta similitud con la primera etapa nómada de la historia del Sáhara Occidental, en las que los hombres permanecían ausentes durante largas temporadas en actividades comerciales. En esta nueva etapa desafortunadamente, su ausencia se debe a su participación en el conflicto bélico impuesto por la ocupación. La ausencia de los hombres y la capacidad organizativa de las saharauis, ha facilitado la ocupación de los espacios por las mujeres.


 La vida en los campamentos está subordinada a nuestra organización y supervisión ocupando en un porcentaje muy elevado el poder local y familiar y formando parte importante de las profesiones anteriormente reservadas a los hombres. No es por tanto un espacio hostil hacia los hombres y mujeres saharauis, sino espacios completamente organizados y democráticos.


Sin embargo, esta situación contrasta tristemente con la que se vive en las ciudades ocupadas por  Marruecos. La violación  grave y constante de los derechos humanos en estas ciudades continúan produciéndose: desapariciones forzosas, detenciones abusivas, persecución policial, torturas físicas y psicológicas, violencia sexual.


A pesar de que tanto el Reino de Marruecos y el Frente POLISARIO dieron en su día el visto bueno al Plan de Paz elaborado por la ONU y la OUA, en el que se demanda la celebración de un Referéndum para que el pueblo saharaui decida sobre su autodeterminación y terminar de una vez con más de treinta años de desplazamiento forzoso, hasta el día de hoy,  a pesar de la implantación de esta misión en el Sáhara Occidental e incluso la ampliación de su mandato,  la celebración de ese añorado Referéndum para volver a nuestra tierra no sólo no termina de realizarse o avanzar, sino que permanece estancado.


La violación  grave y constante de los derechos humanos en las ciudades ocupadas continúan produciéndose y más de doscientas mil personas saharauis continúan desplazadas de su tierra en los campamentos de refugiadas/os en unas condiciones de vida extremas.


Por eso desde esta tribuna que nos ofrece hoy el Foro Social Mundial sobre Migraciones, las mujeres saharauis reivindicamos nuestro derecho a no ser migrantes forzosas, a que finalice la ocupación marroquí cumpliéndose los acuerdos internacionales, a regresar a nuestro país sin temor a represarias y a ocupar el lugar que nos hemos ganado con nuestro trabajo dentro de la sociedad saharaui. Lo hacemos en el marco de nuestro derecho como seres humanos libres a construir nuestro país soberano y un mundo en el que se respeten los derechos humanos, civiles y políticos de las mujeres y los hombres como punto de partida a un mundo más justo, más humano y más solidario. Un mundo donde las únicas migraciones posibles sean voluntarias. Que cada persona puede elegir libremente entre permanecer sin temor a represarías o a discriminaciones en su país o establecer su proyecto de vida en otro.

 
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