MUJERES SAHARAUIS
Biografías
Embarka Hamoudi | Embarka Hamoudi |
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Licenciada en Psicología, investigadora de la Cátedra UNESCO para la Paz de la Universitat Jaume I, estudiosa de temas de género como el empoderamiento o potencialidad en las mujeres saharauis. Máster ”La mediación en la sociedad de la información”(Nuevos perfiles profesionales de intervención social en el siglo XXI). Diplomada en traducción e interpretación Árabe- Español. Artículos y entrevistas02/05/2008 Hay mucha gente que discrimina por ignorancia y miedo a lo ajeno 03/2006. Las mujeres saharauis 30 años después. 18/02/2006 Me he quedado sin casa en el Sáhara Con este artículo pretendo abordar la situación de las mujeres saharauis, haciendo primero una descripción de los aspectos más importantes de la religión musulmana a cumplir por todos/as, ahondando en aspectos importantes de sus costumbres y describiendo los momentos más importantes en sus vidas y experiencias de empoderamiento, a lo largo de 30años en campamentos de refugiados. Para ello, me parece oportuno introducir de manera resumida qué entendemos por Islam. Después del Judaísmo y el Cristianismo, el islam es la tercera religión revelada. Fue transmitida por Allah al profeta Muhamamad, el más alabado. El Islam es una palabra árabe que significa paz, pureza, aceptación, compromiso y sumisión a Dios. Surgió en Arabia a principios del siglo VII. La Sharia o ley islámica se base en el Corán, palabra de Dios dictada a Muhammad, considerada ejemplar y que conviene seguir. El Islam es una fe y también una práctica resumida en cinco pilares, respetados por todos los mulsumanes, que són:
2. El rezo, salat, es obligatorio para todos los musulmanes, cinco veces al día. Los momentos del mismo son fijos y regulados por el movimiento del sol y se lleva a cabo mirando hacia la Meca. El lugar donde cumplir con este pilar puede ser cualquiera mientras sea considerado digno y con condiciones higiénicas adecuadas. 3. El impuesto coránico, sarta o azaque, parte del principio de que la riqueza es de Dios y los hombres la tienen sólo en usufructo: “Dad de lo que os hemos provisto” (Corán 2, 254). Este precepto es obligatorio y prohíbe la usura. Se trata de una contribución a las personas más necesitadas de la colectividad, se practica cada año lunar y al final del mes del Ramdán. 4. El Ramadán, sawm o siyam, consiste en la prohibición de que nada entre en el cuerpo de un musulmán adulto y sano de espíritu y de cuerpo durante las horas de luz solar de los días del Ramadán, que es el noveno mes del calendario islámico. Es la abstención de comer, beber, fumar y tener relaciones sexuales. Al finalizar las horas de prohibición, que termina cuando llega la oscuridad, se hace una primera comida, iftar, en la que se pueden consumir manjares especiales, propios de la una fiesta. Asimismo, al acabarse el mes, tiene lugar una celebración, idu l-fitr.. 5. El peregrinaje a La Meca, haj, al menos una vez en la vida para todos los sanos de cuerpo y de espíritu que tengan posibilidades de hacerlo (Corán 3, 97). Esta descripción de los cinco pilares donde descansa el Islam, ilustra el hecho de que, independientemente de que seamos hombres o mujer, estas son las cuestiones básicas por las que nos guiamos en nuestra práctica religiosa, y que el Islam no limita la participación ni las capacidades de las mujeres, tanto para tomar decisiones importantes en sus vidas, como el matrimonio o el divorcio, como su participación política y social. En el caso saharaui, el Islam ha sido siempre un elemento fundamental para la sociedad, como en el resto de los países del Zagreb. En el Sáhara conviven dos formas de ver y practicar el Islam. Por una parte están los saberes de los que deriva la teología y el derecho islámico y por otra parte las creencias populares. La mujer saharaui es de una sociedad árabe, musulmana y africana que mantiene unas características particulares que marcan su diferencia, posee su propio dialecto, el hazaña, sus propias tradiciones y vestimentas, así como un tipo de relaciones sociales y matrimoniales específicas que comentaré más adelante. Uno de los rasgos notorios de esta sociedad, a diferencia de otros lugares, es que en las relaciones matrimoniales apenas existe violencia doméstica, ya que este hecho constituye una gran vergüenza social. De igual manera encontramos que, en esta sociedad, la mujer divorciada pude volver a casarse cuando lo estime conveniente, porque el divorcio no hace disminuir su estima ni la de su familia. La mujer divorciada sigue gozando de respeto y la consideración tanto de su familia como de la sociedad y sigue siendo la dueña de su hogar. En la sociedad saharaui, tradicionalmente ha existido una fuerte inclinación hacia los matrimonios entre integrantes de una misma familia o tribu dadas las características de la antigua sociedad, esencialmente nómada. Pero con el paso del tiempo y la vida en el exilio, muchas tradiciones y costumbres han ido cambiando, por lo que el matrimonio, que antes dependía de la voluntad de los padres y la familia, en la actualidad es una cuestión que concierne sobre todo a los futuros esposos, aunque la opinión de las familias de los interesados sigue siendo un elemento a tener en cuenta. El matrimonio en la sociedad se lleva a cabo según indica la sharia islámica, es decir, con la presencia de los padres, el juez y dos testigos, uno por cada parte. Uno de lso principales rasgos del matrimonio saharaui, instaurado para prevenir la poligamia, es que la firma del esposo en este acto elimina cualquier matrimonio anterior. Las firmas que dan rango oficial al matrimonio se obtienen después de un encuentro personal del juez con cada uno de los futuros esposos. Este aspecto es un logro incorporado por la revolución saharaui para prevenir los matrimonios impuestos. El divorcio es una práctica permitida en la religión musulmana y se lleva a cabo cuando los esposos o uno de ellos, lo solicita y se realiza según la sharia islámica. Respecto a la poligamia, a pesar de que está permitida en el Islam, es una práctica rechazada socialmente. Una vez terminado el tiempo reglamentado por la sharia tras el divorcio, la familia de la mujer organiza una fiesta con música y bailes en que la divorciada, rodeada de sus amigas y vestida con sus mejores prendas, se sienta sobre una plataforma especial, donde recibe a todos los hombres que están interesados por ella. Es importante señalar que estas fiestas las hacen las mujeres y sirven para demostrar que la mujer no ha perdido su valor social, sino que por el contrario, cuenta con el apoyo de todos. La fiesta es un modo de dar a conocer a todo el mundo que una mujer está disponible de nuevo. Como ya he dicho anteriormente, me parece importante mencionar la experiencia de empoderamiento de estas mujeres que durante 30 años de refugio en el desierto y en unas circunstancias muy especiales, donde además de luchar por la libertad de su pueblo, han defendido su propia emancipación. Con el fin de desarrollar una sociedad o un modelo social durante los años de exilio, con la idea de llevarlo a un Sáhara Occidental libre e independiente, las mujeres se han ocupado durante tres décadas de edificar y crear en gran medida las estructuras sociales que sustentan en la actualidad la sociedad saharaui. Es importante, a mi modo de ver, entender cuál es el proceso por el cual han transitado estas mujeres. Desde mi punto de vista y de acuerdo a mi experiencia, creo oportuno resumir estas décadas de participación de las mujeres saharauis en tres etapas fundamentales. La primera: los años de instalación en los campamentos (1976-1979); la segunda etapa: los años de reivindicación femenina y su vinculación a la causa política (1979-1990); y la tercera etapa: los acuerdo de paz (1991 en adelante). Los años de instalación de los campamentos (1976-1979)Estos son años muy duros para toda la sociedad saharaui, con años de intenso conflicto bélico donde los hombres están prácticamente ausentes del escenario social, dedicados a las tareas propias de la defensa y las mujeres se dedicaron a la organización de los campamentos, la construcción de escuelas y hospitales y también a las tareas de orientación política y sanitaria de la comunidad. las mujeres se encargaron del funcionamiento de los campamentos con escasos recursos materiales para crear una infraestructura básica. Cabe destacar que en esta etapa, la prioridad fundamental como mujeres era la supervivencia: conseguir los medios en un marco inhóspito y desconocido, sin perder de vista la organización y funcionamiento de los campamentos. De hecho la adaptación al terreno supuso muchas víctimas por entonces. Como es lógico, en estos años del comienzo de la lucho no tiene cabida el cuestionamiento del carácter patriarcal de la sociedad. No obstante, lasa reivindicaciones de independencia que se proponen incluyen entre otras cuestiones la igualdad entre hombres y mujeres. En esta etapa tan dura y llena de adversidades se ha ido defiendo diferentes modos de empoderamiento, partiendo de la necesidad de reforzar los lazos de la comunidad y ejercer un control sobre los recursos existentes, para garantizar la supervivencia. La dureza de las circunstancias sobrevenidas con el exilio, unida a la tradicional participación de las mujeres en los procesos comunitarios de la vida nómada, llevaron a una apertura aparentemente espontánea de un proceso de empoderamiento colectivo, en el que las mujeres, de forma masiva, asumieron la responsabilidad y la toma de decisiones. Dada la ausencia de reflexión en torno al empoderamiento de las mujeres, en esta primera etapa no es posible todavía construir estrategias de participación. Segunda etapa: Los años de reivindicación femenina y su vinculación a la causa política (1979-1990)En este tiempo y una vez cubiertas las necesidades de superviviencia, se reorganiza el moviendo femenino de forma más clara, en torno a la combinación de aquellos intereses de carácter nacional y aquellos vínculados específicamente a las mujeres. Por un lado las mujeres intervienen en la lucha por la independencia del Sáhara, a través del fortalecimiento de la sociedad en el exilio. Se participa en la campaña diplomática llevada a cabo por el Frente Polisario, para obtener un mayor reconocimiento en el ámbito internacional y por otro lado, las mujeres toman parte activa en la vida de los campamentos llevando a cabo actuaciones muy significativas como congresos dedicados a asuntos femeninos, campañas de alfabetización destinadas a mujeres, creación de centros de formación, fortalecimiento de las estructuras de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis con la misión de favorecer la participación política de las mujeres, canalizar los proyectos de cooperación con otras organizaciones de mujeres en el mundo, participar en eventos y conferencias internacionales, etc… Las mujeres en esta etapa cosecharon muchos logros, tanto de pleno funcionamiento de los campamentos, como de alta participación en todas las esferas. Los hombres, mientras tanto, estaban fuera de este entorno. Los procesos de empoderamiento y la participación de las mujeres fue más conciente y activa, ya que no estaba tan condicionada por la supervivencia, sino que su actuación respondía al deseo de abrir y consolidar procesos de participación colectiva y de intervenir en la toma de decisiones. Tercera etapa: Los años de los acuerdos de paz (1991 en adelante).En el ámbito general son años de enorme inestabilidad. La primera etapa, marcada por la guerra y las dificultades propias del exilio dejaba la esperanza de que algún día se podía llegar a la paz. Sin embargo, esta tercera etapa se ha caracterizado por una gran decepción ante la actitud de los organismo internacionales, principalmente las Naciones Unidas (ONU), con su eterno calendario para el referéndum y su pasividad ante la postura de Marruecos, ralentizando obviamente, la consolidación de las estructuras creadas por las mujeres y obstaculizando los procesos de empoderamiento estrictamente relacionados con el género. Sin embargo, la perspectiva de la llegada de la paz supone un elemento de reflexión para las mujeres saharauis, que comienzan a preguntarse sobre qué sucederá con sus vidas cuando los hombres regresen de la guerra, a compartir las dificultades propias de la cotidianidad. En este sentido, habría que destaca la necesidad que emerge por parte de las mujeres de establecer mecanismos de reconstrucción normativa que permitan, no sólo regular, sino convertir en permanente y legitimar aquellas pauta y normas que, establecidas por éstas a lo largo de los años de inestabilidad y guerra, en los que los hombres estuvieron ausentes, supondrían tanto la garantía de consolidación de los procesos de empoderamiento abiertos, como del establecimiento de relaciones más igualitarias y justas entre mujeres y hombres, única manera de relacionarse desde criterios de paz. La paz, sin embargo, no estaba tan cerca como parecía, ya que los acuerdos de paz siguen hoy plasmados sólo en papel. En este momento, el trabajo organizativo dota a las mujeres de un sentido de identidad y de pertenencia, para que, cuando finalice la situación de refugio y se llegue a la independencia, pueda emerger la diversidad para la que deben estar también preparadas. En esta etapa que podemos denominar también de ni guerra ni paz, las mujeres se han organizado en su mayoría en torno a cooperativas que, en un principio, tienen como función la de buscar una autonomía económica, pero que también podrían ser los cimientos o la base para futuras organizaciones de mujeres. La participación futura en la reconstrucción y la administración del país dependerá de la madurez del proceso de participación y empoderamiento que se ha ido nutriendo a lo largo de todos estos años. |
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